Cómo nació la canción “La tristeza de ser electrón” | Entrevista a Carlos Fernández Tejero


“Qué triste es ser electrón, vivir en una nube… el electrón se aburre por definición”

En los años ochenta, los niños Antonio y Carmen, hijos de Rocío  Dúrcal, sacaron un disco que incluía una canción especialmente curiosa: “La tristeza de ser electrón“. La canción narra, con muchas referencias de física, el drama de un electrón enamorado de un protón inalcanzable.

Con los años, ha demostrado ser un tema que ha calado más allá del mundo infantil. La han versionado varios músicos: Prin’ La Lá, Don Matías, ParadePapa Topo y, a petición del programa Cachitos de hierro  y cromo, de La2, también Josele Santiago.


La canción original

¿Pero de dónde salió esta enigmática canción de física melancólica que sigue encandilándonos tanto tiempo después?

Si se rastrea, se descubre que su autor se llama  Carlos Fernández Tejeroprofesor de física en la Universidad Complutense de Madrid. Si se rasca un poco, vemos que ha publicado al menos un libro: “100 problemas de Física Estadística“. Y si vamos todavía más allá, sale su faceta musical: aparece como autor en la web Discologs.com, donde se revela parte de su trayectoria como autor de canciones para otros cantantes, como Cecilia, Mocedades, Vicky Larraz y Sergio y Estíbaliz.

Carlos Fernández Tejero
Carlos Fernández Tejero

En la Unidad de Cultura Científica e Innovación de la Universidad de Burgos nos interesamos por “La tristeza de ser electrón” y nos planteamos, para un programa especial de CIEN&CIA, buscar a su autor y hacerle un pequeño reportaje sobre la creación de esta canción. Al final, el reportaje no pudo llevarse a cabo, pero sí contactamos con el autor de la canción, Carlos Fernández Tejero, y pudimos hacerle una entrevista por email.

Esta entrevista quedó guardada, aunque no olvidada, mucho tiempo. Ahora, por fin, ve la luz.

“…buscaban canciones para adultos cantadas por niños. ‘La tristeza de ser electrón’ era el caso.”

Pregunta de UBUInvestiga: ¿Cómo nació la canción ‘La tristeza de ser electrón’?

Respuesta de Carlos Fernández Tejero: Compuse la canción una tarde en mi casa de Cercedilla. Me llevé a mi habitación papel, bolígrafo y la guitarra. Escribí letra y música a la vez (son las mejores canciones) en poco menos de una hora. La canción es un entretenimiento escrito por un físico para científicos. Por aquel entonces, Julio Seijas y Luis Gómez Escolar estaban preparando el segundo disco de Antonio y Carmen. Como decían ellos, buscaban canciones para adultos cantadas por niños. La tristeza de ser electrón era el caso.

P.: Cuando escribiste la canción, ¿buscabas hacer que los oyentes aprendieran algo de física con ella?

R.: Es difícil aprender algo de física en una canción de tres minutos de duración. La letra juega con el equívoco entre el amor y la atracción eléctrica entre un electrón y un protón (la ley de Coulomb, que es el “señor” del que habla la canción). Hay también una referencia sutil al principio de indeterminación de Heisenberg.

“…los electrones están en lo que se conoce como “la nube de electrones” (alejados del núcleo). Por eso se aburre el electrón.”

P.: ¿Por qué la tristeza de ser electrón? En cierto momento, la letra de la canción dice “el electrón se aburre por definición”. Se podría pensar que precisamente el electrón es una partícula con tanta acción que no se aburriría, ¿te referías a algo en concreto con esa frase?

R.: La tristeza se debe a que mientras que los protones (y los neutrones) se encuentran en el núcleo atómico, los electrones están en lo que se conoce como “la nube de electrones” (alejados del núcleo). Por eso se aburre el electrón. El que sea “por definición” es una expresión muy utilizada en la física. A veces se infiere un resultado a través de experimentos, que luego se concreta en una definición.


Una de las primeras versiones de las que se tiene constancia

P.: ¿Qué anécdotas hay en torno a esta canción?

R.: En el mes de febrero de 2007, una compañera de la Facultad me comentó que el día 9 había aparecido un suplemento en El País donde se hablaba de un tal F. Tejero. Tuve que localizarlo porque no pensaba que se tratara de mí. Era un reportaje de Carmen Pérez-Lanzac sobre Prin La Lá. Yo no sabía nada del grupo ni de su productor Fernando Vacas. Tampoco conocía que hubieran grabado La tristeza de ser electrón. Llamé al periódico, dejé mi teléfono y a los pocos días me llamó Carmen. Me propuso concertar una cita con Fernando y así fue como conocí a los dos. Según me contó Fernando, él compró el LP de Antonio y Carmen en El Rastro. Debió de ser a buen precio porque el borde del disco estaba roto. Me dijo que la primera canción que escuchó de una de las caras fue La tristeza de ser electrón. Con posterioridad conocí a todo el grupo y asistí a dos conciertos suyos en la sala Galileo.

(Sobre las versiones): “Lo más llamativo es que ¡todas las letras son distintas!”

P.: “La tristeza de ser electrón” formó parte de muchas infancias y ha pervivido, saliendo a la luz en forma de nuevas versiones, como la de Prin’ La Lá, Parade y, hace no mucho, Josele Santiago, para el programa de televisión “Cachitos de hierro y cromo”. ¿Cómo ha sido para ti descubrir estas versiones?

R.: Con anteriodidad a la grabación de Prin La Lá, encontré una versión del grupo Parade. Más tarde ha aparecido una adaptación de Matías Matesanz de las Heras cantada por Erica Azahara, y otra de Josele Santiago. Lo más llamativo es que ¡todas las letras son distintas! Como autor les estoy muy agradecido y siento no conocerlos personalmente.


La única grabación pública de Carlos Fernández Tejero tocando su canción

“Como la letra es complicada, me pareció que la música debía de ser sencilla.”

P.: En Internet solo se encuentra una versión de ti cantando la canción, y además en directo, en unos premios de física organizados por alumnos de la Universidad Complutense de Madrid, ¿cómo fue tocar tu canción frente a un público?

R: Como la letra es complicada, me pareció que la música debía de ser sencilla. El estribillo está hecho de forma que quién lo escuche pueda cantarlo fácilmente. Cuando canté junto a los alumnos (y profesores) de la Facultad en la Gala de los Premios Covariantes y Contravariantes 2008, antes de comenzar les comenté lo bien que se siente un cantante cuando el público lo acompaña. Por ello, se repartió el estribillo y lo ensayamos dos veces. Creo que el resultando fue bueno y todos pasamos un buen rato.

Pasado un tiempo, contactó conmigo Eugenio Manuel Fernández Aguilar y me comentó que, en el libro de Física y Química de tercero de la ESO que iba a publicar junto a otros dos autores (Algaida (Editorial Anaya), ISBN 978-84-9877-426-9, 2011), al final del capítulo dedicado a los átomos, iba a incluir la letra de La tristeza de ser electrón así como unas preguntas que los alumnos deberían responder. Las preguntas, ciertamente, eran muy ingeniosas.

“Sigo componiendo y aprendo incluso haciendo las cosas mal. (…) La música siempre me entretiene y es lo que me abstrae de todo.”

P: Por lo que se encuentra en Internet (en discologs.com, concretamente), parece que tu carrera como compositor acreditado termina a finales de los 80, ¿dejaste de componer en algún momento? ¿Has compuesto durante estos últimos años?

R: La primera canción que compuse fue en colaboración con Julio Seijas (compañero del colegio, de la primera pandilla, y siempre amigo) y se llamaba Febrero 64. Era instrumental y seguía la línea de The Shadows. Desde entonces no he dejado de componer, con altibajos porque la física requiere mucho tiempo.

Los años ochenta y noventa fueron buenos. Tuve la suerte de conocer a gente importante en el mundo de la música. Cantaron mis canciones grandes intérpretes como Massiel, Francisco, José Umbral, Mocedades, Sergio y Estíbaliz, La Pequeña Compañía o Vicky Larraz. En aquellos años fui a estudios de grabación y aprendí mucho de productores, músicos, técnicos de sonido, compositores…

Con la crisis de la música, todo decayó. Sigo componiendo y aprendo incluso haciendo las cosas mal. Compongo música pop e intento adentrarme en el  jazz y las sinfonías. La música siempre me entretiene y es lo que me abstrae de todo.

“A pesar de toda la física que he estudiado, me doy cuenta de que tengo más facilidad para la música.”

P.: Si tuvieras que elegir, ¿preferirías dedicarte principalmente a la música o a la ciencia?

R.: Si volviera a nacer me gustaría ser pianista y compositor. De los buenos, claro. A pesar de toda la física que he estudiado, me doy cuenta de que tengo más facilidad para la música. Si escribes una publicación de física, llegas solo a una parte de la comunidad científica (a menos que seas Einstein). Puedes hacer una canción y que la gente la cante o tararee en cualquier parte del mundo.

P.: Has compuesto también “El testamento”, canción de Cecilia. Aunque seguramente esto daría para otra entrevista, ¿me puedes contar la historia de esta canción?

R.: Conocí a Cecilia en los años setenta a través de Julio Seijas (¡quién si no!). En aquel tiempo casi todos protestábamos por algo. Yo había escrito unos años antes “El Testamento” inspirándome en El testamento de Don Quijote de Quevedo. La canción era para cantarla a la familia y los amigos de confianza. Una vez, en casa de Cecilia la canté y le gustó. Pasado un tiempo, Julio me llamó para decirme que iba a grabar con Cecilia unas maquetas. Me fui al estudio y allí grabaron, entre otras canciones, El Testamento. Era evidente que aquello nunca iba a salir adelante en tanto las circunstancias no variaran. Luego vino la trágica muerte de Cecilia y todo quedó ahí. Pasados varios años, la discográfica Soni llamó a Julio para decirle que habían encontrado varias maquetas de Cecilia y que las iban a editar. Cuando le hablaron de El Testamento, Julio les comentó que la canción era mía. Fue entonces cuando la discográfica se puso en contacto conmigo y el disco apareció en 1983.


Entrevista: Samuel Pérez Gutiérrez.

Gracias a Carlos Fernández Tejero por acceder a realizarla.