Flora de Pablo: “Si se pudiera curar algún paciente dentro de quince años me daría por satisfecha”
 

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 Conseguir que la investigación básica salga de los laboratorios y se aplique en la sociedad es todo un reto. Flora de Pablo, doctora en medicina y especialista en biología celular y molecular, se ha lanzado por ese arduo camino con el objetivo de convertir sus resultados de investigación en terapias reales para los afectados por retinosis pigmentaria. Invitada por la Unidad de Cultura Científica e Innovación de la Universidad de Burgos, Flora ha compartido su experiencia en la conferencia “Curar la retina: el reto de aplicar la investigación” en el Museo de la Evolución Humana, una actividad que cuenta con el apoyo de la FECYT (Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología).

Flora de Pabl

“Nosotros, durante muchos años, hemos estudiado el desarrollo del sistema nervioso en distintos modelos animales”, explica la doctora De Pablo, “pero un día pensamos que, quizá, alguna de las moléculas que habíamos descubierto, que podían tener un efecto positivo durante el desarrollo de los embriones, podían también ser útiles como moléculas protectoras en enfermedades neurodegenerativas.” De esa forma, De Pablo junto otros investigadores, fundaron una empresa de base tecnológica, Proretina Therapeutics, para encontrar una molécula que ayude a pacientes con retinosis pigmentaria.

La clave la encontraron en la proinsulina. La investigación de Flora de Pablo ha revelado que no es simplemente precursora de la insulina, sino que tiene actividad propia. Tras los experimentos pertinentes se descubrió que era viable administrar la proinsulina en el humor vítreo de los ratones mediante microesferas de PLGA (unas pequeñas esferas biodegradables usadas para la liberación controlada de moléculas). Por desgracia, se descubrió que estas microesferas producían opacidades en el cristalino en primates, lo que descartaba este procedimiento para ser aplicado en humanos.

Se encontró un nuevo método: terapia génica con inyección subretiniana, una forma de hacer que las células del ojo produzcan la proinsulina necesaria para tratar la retinosis pigmentaria. El primer experimento en perros ha arrojado resultados prometedores y los investigadores trabajan actualmente para replicar y consolidar los resultados. De confirmarse su efectividad, el tratamiento podría pasar a un estudio clínico más avanzado y seguir progresando hasta llegar a su aplicación en humanos.  

Flora de Pabl

Pero el camino de la investigación aplicada es largo y lleno de baches, entre los cuales el factor económico juega un papel fundamental: “Conseguir dinero de inversores y de subvenciones y préstamos públicos ha sido como una ‘montaña rusa’ en estos años”, afirmaba Flora de Pablo. Pese a todo, De Pablo cerró la conferencia con una reflexión de tintes optimistas y citó a Ortega y Gasset: “Lo menos que podemos hacer en servicio de algo es comprenderlo”.

Durante la ronda de preguntas, el público se interesó por la financiación de la empresa y por la fecha en la que los resultados de su investigación podrían llegar a los ciudadanos, la doctora De Pablo fue directa: “No es fácil, y sobre todo tienes que estar dispuesto a hacerlo por nada. […] Con que se pudiera curar algún paciente, aunque fuera dentro de quince años y yo no recuperara el dinero, ya me daría por satisfecha. Cuando ves los animalitos curados, desde el punto de vista del investigador, te pones contento, dices ‘Jo, qué bien, ya hemos curado un ratón, hemos curado un perrito’… Pero claro, no es suficiente”.